Récord histórico en la demanda global de transporte portacontenedor en 2026
El sector portacontenedor vivió en mayo de 2026 un incremento interanual del 4,4% en el transporte de carga contenerizada, superando el récord de diciembre de 2025. Este auge refleja la recuperación y expansión sostenida del comercio marítimo después de años de ajustes post-pandemia, impulsando no solo volúmenes sino también tarifas debido a un adelanto en los embarques en años recientes.
Implicancias para las líneas navieras y operaciones marítimas
Ante esta demanda creciente, las líneas navieras han mantenido sus redes de alcance, pero han reducido la frecuencia de sus servicios desde 2020. Este escenario ha provocado un descenso en las recaladas directas, con un incremento notable del uso del transbordo, estrategia que permite gestionar mejor la capacidad aunque añade complejidad a las rutas comerciales. Además, la presión sobre la capacidad disponible se ve reflejada en sectores específicos, como el de los vehículos, donde las exportaciones crecientes desde China están redefiniendo la demanda global y aumentando el uso de portacontenedores.
Efectos sobre puertos clave en Latinoamérica y desafíos operativos
En Latinoamérica, esta dinámica global ha incidido de manera directa en la operativa portuaria. Por ejemplo, los puertos de la región del Biobío han reportado un aumento del 18,6% en toneladas movilizadas, consecuencia del alza en cargas de cabotaje, exportación, re-estibas y transbordos. Otros puertos, como Coquimbo, han cerrado la temporada con movilizaciones superiores a 36.000 toneladas de cítricos, destacando la relevancia del comercio hacia mercados internacionales como Estados Unidos, Asia y Europa.
La creciente demanda también ha llevado a inversiones en infraestructura y mejora tecnológica. El Canal de Panamá, pieza clave en la conectividad marítima, cerró recientemente la recepción de documentación para nuevos desarrollos terminales con una inversión estimada en US$2.600 millones, buscando responder al aumento esperado en el tránsito y la capacidad de carga. Asimismo, empresas como Seaspan y Maersk están destinando US$75 millones para modernizar buques y reducir el consumo de combustible, evidenciando la tendencia hacia operaciones más eficientes y sostenibles.
Incidencia de factores geopolíticos y logísticos en la región
Por otro lado, factores externos permeabilizan el comercio marítimo latinoamericano. La caída en el tránsito por el Estrecho de Ormuz, señalado como uno de los niveles más bajos desde junio, impacta en el abastecimiento de insumos críticos como fertilizantes, generando incertidumbre en países agricultores como Brasil y Argentina. También se detectan repercusiones por escasez de combustibles básicos en puertos como el de Arica, complicando la normalización del comercio exterior en Bolivia.
Perspectivas y retos para consolidar el crecimiento portuario
El actual contexto muestra una recuperación dinámica y una potencial consolidación en la logística portuaria mundial, con América Latina jugando un papel protagonista. Sin embargo, el aumento de la demanda representa un desafío operativo significativo, que requiere mayor inversión en infraestructura, capacitación del personal portuario y adopción de tecnologías para mejorar la visibilidad y control en tiempo real de las cadenas de suministro, como las implementadas por Lamaignere y otros actores tecnológicos.
Integrar estos elementos permitirá a los puertos no solo absorber el aumento en los volúmenes, sino también fortalecer la competitividad y resiliencia ante fluctuaciones geopolíticas y económicas, asegurando que la región continúe siendo un nodo estratégico para el comercio global.
