Contexto geopolítico genera incremento sostenido en costos marítimos
El Estrecho de Ormuz, uno de los puntos estratégicos más sensibles en el comercio marítimo mundial, ha protagonizado una nueva crisis que mantiene presionadas las tarifas de fletes marítimos a nivel global. Este canal, crucial para el tránsito de petróleo y mercancías, enfrenta tensiones que elevan los costos de transporte y complican la dinámica logística de los puertos, especialmente en América Latina.
Repercusiones para los puertos latinoamericanos y sus cadenas logísticas
A pesar de señales de desaceleración en la demanda global, los fletes marítimos han mantenido niveles elevados, afectando la planificación y operatividad portuaria. Puertos relevantes como el de Quequén en Argentina y los de Brasil han experimentado variaciones en su actividad, con aumentos modestos en movilización pero enfrentando nuevos desafíos logísticos.
En particular, el Puerto de Quequén reportó un movimiento de 3,7 millones de toneladas en el primer semestre de 2026, con un leve incremento interanual que refleja una tendencia positiva en las cargas, aunque la presión de las tarifas y la incertidumbre geopolítica instan a fortalecer las estrategias de gestión portuaria.
Medidas de adaptación y modernización ante un escenario volátil
Compañías líderes en la región están adoptando innovaciones para enfrentar la volatilidad estructural del mercado marítimo. Por ejemplo, Maersk inauguró un centro de distribución en Brasil próximo al Puerto de Suape, buscando mejorar la conectividad nacional e internacional, impulsando así una logística más resiliente frente a las fluctuaciones del transporte marítimo.
Asimismo, en Chile, la restricción de operaciones portuarias debido a sistemas frontales meteorológicos ha obligado a reprogramar recaladas y ajustar la logística, evidenciando la necesidad de mayor flexibilidad y tecnología para la planificación de exportaciones e importaciones.
Perspectivas para las tarifas y la infraestructura portuaria
El mercado portacontenedor anticipa nuevas alzas en las tarifas, aunque con un ritmo menos acelerado que en meses anteriores. La escasez de buques disponibles y los elevados fletes continúan impactando los costos, por lo que operadores portuarios y navieros están impulsando iniciativas para optimizar el uso de infraestructura y mejorar la gestión de la cadena de suministro.
En este sentido, la implantación de soluciones digitales como CONTAINER+ por la naviera ONE, que ofrece monitoreo avanzado de variables en contenedores refrigerados, es un ejemplo de cómo la tecnología ayuda a mejorar la visibilidad de la carga y la eficiencia operativa, factores clave frente a un panorama incierto.
Balance regional y desafíos futuros
América Latina y el Caribe mantienen un crecimiento sostenido en exportaciones durante casi dos años, impulsados por mayores volúmenes y mejores precios, especialmente en productos agrícolas como trigo, maíz y soja. Sin embargo, la presión de la crisis en el Estrecho de Ormuz y la volatilidad geopolítica instan a los actores portuarios y logísticos a profundizar inversiones y estrategias orgánicas que potencien la competitividad regional.
En conjunto, tanto la modernización de puertos como la integración de tecnología y una mayor flexibilidad en la gestión logística serán indispensables para enfrentar un escenario donde los factores externos siguen marcando el ritmo del comercio marítimo y portuario.
Fuente consultada: MundoMarítimo (https://www.mundomaritimo.cl/)
