La botadura del Pesantar I y sus implicancias para la industria naval argentina
En el astillero Nodosa de Marín, Galicia, España, fue botado recientemente el Pesantar I, un moderno buque arrastrero congelador de 85 metros de eslora diseñado para operar en la pesquería de merluza negra en el Mar Argentino. Equipado con un motor Wärtsilä 8L32 de 6.220 HP y con capacidad de congelar hasta 80 toneladas por día, este buque tiene una inversión cercana a los 40 millones de euros y se prevé que comience a operar en abril de 2027.
El Pesantar I reemplazará en la actividad al Echizen Maru, un pesquero construido en Japón en 1983 que ha sido pieza clave en la captura de la merluza negra y otras especies de alto valor. La botadura de este barco ha generado interrogantes sobre el lugar que ocupa Argentina en la construcción naval, especialmente en la industria pesquera, y ha reabierto el debate sobre la dependencia tecnológica que exhibe el país en un recurso que es la joya de la corona en su actividad marítima.
La relevancia de la merluza negra en la economía pesquera argentina
La merluza negra (Dissostichus eleginoides) es el recurso pesquero más valioso del Mar Argentino. Datos recientes indican que en 2025 el precio FOB promedio alcanzó los 30.122 dólares por tonelada, un valor considerablemente superior (unas ocho veces) al de otras especies como la merluza común. El negocio de exportación asociado a esta especie movió entre 70 y 90 millones de dólares anuales, convirtiéndola en un activo económico estratégico para Argentina.
Cuándo la investigación, captura y gestión exhiben fuerte participación extranjera
El ingeniero pesquero e investigador Ariel Luján Giamportone, en un documento técnico, trae a la discusión que el caso del Pesantar I va más allá de su incorporación como buque. Expone una dependencia industrial y tecnológica sustancial en tres aspectos clave: la construcción naval, la investigación científica y la administración de cuotas de pesca.
El Pesantar I, construido en España, simboliza esta dinámica. A ello se suman los buques científicos que estudian el recurso, como el BIP Víctor Angelescu y su gemelo, el Mar Argentino, ambos también fabricados en España. Además, en el régimen vigente de cuotas individualizadas de pesca, más del 80 % de la Captura Máxima Permisible de merluza negra está asignada a solo seis buques de tres grupos empresariales de capitales noruegos y españoles.
Capacidad nacional para diseño y construcción naval: una cuestión de voluntad industrial
Un mito recurrente sugiere que Argentina no posee la capacidad técnica para construir embarcaciones pesqueras de gran porte y alta tecnología. Sin embargo, Giamportone clarifica que existen tres niveles a considerar:
- Diseño: equipos técnicos nacionales, como los de la Universidad Tecnológica Nacional, han ganado reconocimientos internacionales destacando su expertise en diseño naval, incluso para buques específicos para el Mar Argentino.
- Construcción: aunque el mayor pesquero construido localmente hasta ahora mide cerca de 40 metros (BP Luigi), hay proyectos para desarrollar unidades mayores, aunque todavía no concretados.
- Política industrial y financiamiento: el escollo principal no está tanto en la capacidad técnica, sino en la falta de políticas industriales adecuadas y de financiamiento que impulsen la concreción de proyectos navales nacionales.
La evolución normativa y sus efectos en la industria naval argentina
La legislación ha tenido un notable impacto en el desarrollo de la industria naval vinculada a la pesca. La Ley 27.418, sancionada en 2017, promovía la prioridad de la construcción nacional. Posteriormente, sin embargo, una serie de decretos de necesidad y urgencia flexibilizaron estos requisitos, facilitando la importación y construcción en el extranjero de buques pesqueros. Este cambio regulatorio disminuyó el incentivo para consolidar un sector naval nacional fuerte, capaz de atender a las demandas de la pesca argentina.
Una cadena productiva con fuerte dependencia externa
el Pesantar I es un símbolo que refleja una problemática mayor: Argentina extrae y exporta un recurso valioso con barcos que no construye, investiga con embarcaciones foráneas y la mayor parte de las cuotas de pesca está en manos de empresas extranjeras. Como sintetiza Ariel Luján Giamportone, "Lo único argentino, en toda la cadena, es el pez".
Este diagnóstico plantea un desafío claro para el país: definir si tiene la voluntad política y económica para fortalecer su industria naval y minimizar la dependencia tecnológica en un recurso tan estratégico como la merluza negra, clave para la economía marítima nacional.
