Demanda récord en portacontenedores impulsa crecimiento del libro de pedidos global
En 2026, el sector naviero vive una expansión significativa en la contratación de nuevos portacontenedores, especialmente aquellos con tecnologías más sostenibles en materia de combustible. Según datos de la consultora especializada Alphaliner, el volumen global de pedidos ha superado recientemente los 15 millones de TEU (Twenty-foot Equivalent Units, unidad estándar para medir capacidad de carga), cifra que se aproxima a los 16 millones antes de finalizar el año tras la firma de más de 40 contratos megamax.
Grandes navieras lideran nuevos contratos de megamax
Entre los protagonistas de esta ola de renovaciones están los principales armadores internacionales, como Maersk, Yang Ming, CMA CGM y MSC. Estas compañías han acelerado la contratación de nuevos buques de gran tamaño (megamax), algunos de los cuales aún no figuran oficialmente en las estadísticas pero ya están firmados. Este dinamismo responde tanto a la necesidad de modernizar flotas como a la demanda creciente de transporte marítimo de contenedores en una economía global cada vez más interconectada.
Transición energética: la preferencia por buques de combustible dual gana terreno
Un aspecto destacado por Alphaliner es el cambio en las tecnologías de propulsión de los nuevos buques contratados. Mientras que tradicionalmente la mayoría de la flota operaba con motores convencionales alimentados por combustibles fósiles, más del 56% del tonelaje comprometido en estos nuevos pedidos cuenta con sistemas de doble combustible, principalmente gas natural licuado (GNL), consolidado como la opción preferida para reducir emisiones y cumplir con regulaciones ambientales más estrictas.
Este cambio es especialmente relevante si se considera que aunque el 88% de la capacidad actual de la flota global mantiene propulsión convencional, su participación en el libro de pedidos ha caído por debajo del 32%. Por su parte, los buques con motores de doble combustible representan más de dos tercios de los pedidos, siendo el GNL la tecnología más contratada, seguida en menor medida por propulsión a metanol, cuya contratación prácticamente se ha detenido.
Implicancias para la sostenibilidad y la industria naviera
El auge de los portacontenedores de doble combustible refleja una tendencia creciente en la industria marítima: la búsqueda de una mayor sostenibilidad y la adaptación a normativas más estrictas en emisiones. El GNL, por sus características, proporciona una significativa reducción en óxidos de azufre y partículas contaminantes comparado con el combustible tradicional, lo que lo posiciona como una alternativa clara en el corto y mediano plazo, mientras se desarrollan otras tecnologías.
En este contexto, la detención casi completa de pedidos de buques habilitados para metanol indica que esta opción aún enfrenta barreras técnicas o de mercado, mientras el GNL continúa consolidándose como estándar para nuevas construcciones. Esta dinámica tiene implicancias no solo medioambientales, sino también económicas, al afectar la planificación de inversiones y la evolución tecnológica de la flota mundial.
Perspectivas para el cierre de 2026 y más allá
Las perspectivas para el cierre de este año señalan un récord en la inversión en tonelaje nuevo, con la suma de más de 15 millones de TEU ya contratados y la posibilidad de alcanzar casi 16 millones de TEU gracias a los nuevos contratos aún no contabilizados. Esto confirma un ciclo de renovación y expansión que se espera continúe impulsado por la recuperación del comercio global y la necesidad de adaptarse a las exigencias ambientales.
La evolución de la flota y el predominio de tecnologías de doble combustible constituyen un contexto clave para actores portuarios, navieras y reguladores, quienes deberán gestionar esta transformación con el objetivo de lograr un transporte marítimo cada vez más eficiente y menos contaminante.
