Impacto del choque en el puente Belgrano y medidas preventivas
El pasado accidente protagonizado por el remolcador paraguayo Tío Jan, que colisionó contra la defensa y el pilote número 5 del puente General Manuel Belgrano -situado entre las provincias de Chaco y Corrientes-, volvió a poner en primer plano la seguridad en la navegación fluvial y el tamaño de los convoyes que circulan por la Hidrovía Paraná-Paraguay. El incidente provocó el desprendimiento de cinco barcazas, las cuales fueron rescatadas y aseguradas sin incidentes mayores. Tras la inspección, Prefectura Naval detectó daños en la estructura del puente y desplazamientos en sus defensas, tomando la decisión de limitar temporalmente la longitud máxima de los convoyes a 180 metros y 50 metros de manga tanto de día como de noche.
La complejidad de la investigación y factores a analizar
Aunque las causas concretas del accidente permanecen bajo investigación, expertos del sector remarcan que la restricción impuesta no señala, por sí misma, que el convoy implicado superara las dimensiones permitidas. Por ejemplo, el ejecutivo marítimo Gustavo Germán Pereyra aboga por una mirada integral que considere además de las dimensiones, la potencia y capacidad del remolcador para maniobrar y frenar, la configuración del convoy, y las condiciones ambientales presentes al momento, como viento, corriente y nivel de agua. También enfatiza la importancia de contar con registros de navegación y datos operativos para determinar la causa raíz del accidente y prevenir que se repita.
Antecedentes regulatorios y discusión sobre la normativa vigente
El choque reavivó el debate sobre las normativas que regulan el tamaño de los convoyes en la región. En 2013, Prefectura estableció límites máximos de eslora (longitud) de 236 metros y manga de 50 metros para ciertos tramos del río Paraná. Posteriormente, en 2016, se aumentó la longitud autorizada hasta 290 metros, manteniendo la manga máxima en 50 metros, después de estudios técnicos y pruebas de navegación. Sin embargo, estas regulaciones regionales no son uniformes para todas las áreas, y la situación del puente Belgrano requiere reglas específicas de tránsito y seguridad, dada su importancia estratégica y las condiciones particulares del paso.
Posturas en conflicto: expertos argentinos versus armadores paraguayos
El debate se ha polarizado entre quienes defienden mantener o incluso reforzar restricciones y quienes proponen ampliar las dimensiones permitidas. El ingeniero naval y ex subsecretario de Puertos y Vías Navegables, Horacio Tettamanti, ha cuestionado la relajación de medidas adoptadas en el pasado para mejorar la maniobrabilidad en sectores considerados críticos y ha planteado que la solución no pasa solo por aumentar el tamaño de los convoyes. Propone, además, reorganizar el tráfico fluvial y marítimo y potenciar áreas de transbordo, enfatizando la importancia de políticas públicas coherentes y estables a largo plazo en Argentina.
En contraste, el Centro de Armadores Fluviales y Marítimos del Paraguay (CAFyM) apoya una revisión del Reglamento 7 para permitir convoyes con dimensiones ampliadas a 290 metros de eslora y 65 metros de manga. Según este sector, contar con convoyes más grandes permitiría transportar más carga por viaje, mejorar la eficiencia y competitividad, además de potencialmente reducir el impacto ambiental relacionado con la cantidad de viajes realizados.
Evaluación técnica y perspectivas futuras
En junio de 2025, representantes de Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia acordaron la realización de simulaciones de navegación para evaluar la viabilidad técnica de convoyes mayores en el tramo entre San Lorenzo y Nueva Palmira, considerando la interacción con el tráfico existente. Estas pruebas técnicas pretenden anticipar cualquier autorización real y asegurar el respeto a protocolos rigurosos de maniobra y capacitación de tripulantes.
El incidente reciente en el puente Belgrano pone en evidencia que la discusión para garantizar la seguridad, eficiencia y sostenibilidad del transporte fluvial requiere un abordaje multidimensional que incluya aspectos técnicos, regulatorios y políticos. Solo así podrá avanzarse en una gestión responsable y segura de la Hidrovía Paraná-Paraguay, que es vital para los países de la región y sus cadenas de exportación.
