Seguridad marítima: un componente esencial más allá del costo
Mónica Litza, presidenta del Consorcio de Gestión del Puerto Dock Sud, ha expresado claramente su posición frente al debate sobre el sistema de practicaje en los puertos argentinos. Según Litza, la seguridad de la navegación no debe abordarse exclusivamente como un factor económico o un simple costo logístico; es un pilar fundamental del sistema completo que garantiza la protección de las vías navegables y la eficiencia del comercio exterior.
La complejidad de la navegación en Argentina
Argentina cuenta con uno de los sistemas de navegación más complejos a nivel mundial, debido a la presencia del Río de la Plata, sus afluentes como el Paraná, y diversos canales de acceso que conectan con puertos petroleros, terminales de contenedores y espacios con cargas peligrosas. Esta complejidad exige conocimiento técnico especializado y experiencia local, activos estratégicos que son insustituibles a la hora de asegurar operaciones seguras y eficientes.
Reformas basadas en evidencia técnica, no solo en economía
En este contexto, Litza sostiene que cualquier reforma del sistema de practicaje debe fundamentarse en evidencia técnica rigurosa y no limitarse a criterios económicos. La intención de mejorar la competitividad portuaria es compartida por todos, pero la seguridad debe prevalecer para evitar consecuencias que podrían generar costos mucho mayores, como accidentes que detengan vías navegables, derrames de sustancias peligrosas o daño a la infraestructura crítica.
Un enfoque integral que trasciende lo laboral
La discusión sobre reformas en practicaje debe ir más allá del aspecto laboral, involucrando a diferentes actores como la Prefectura Naval, los prácticos, armadores, terminales portuarias, provincias, exportadores y todo el sector marítimo. La seguridad en la navegación contribuye no solo a la protección ambiental y al comercio exterior, sino también a la defensa de infraestructura estratégica y el ejercicio soberano en las aguas nacionales.
Impacto en la competitividad y prevención de crisis portuarias
La mirada propuesta por Litza implica reconocer al practicaje como una actividad fundamental que permite mantener la seguridad en las maniobras de entrada y salida de buques, minimizando riesgos que podrían paralizar operaciones y afectar la cadena logística, incluidos silos y terminales clave para la exportación.
Este planteo cobra especial relevancia ante recientes tensiones en el sistema portuario, evidenciadas en conflictos relacionados con el practicaje y que ya han afectado la dinámica de carga y exportación. La urgencia de acuerdos y reformas cuidadosas se destaca ante la necesidad de preservar la continuidad operativa y la reputación del comercio marítimo argentino.
